Ότι δεν με σκοτώνει με κάνει πιο δυνατό


sábado, 1 de diciembre de 2012

José Hierro: Fe de vida





Vincent Van Gogh, Morera





El poema Fe de vida rebosa alegría y dolor. Decía José Hierro que ambos estaban unidos en una afirmación de vida y plenitud pues mediante el dolor tenemos más conciencia de que vivimos y siempre debemos buscar lo consciente para entregarnos a la vida.

En Fe de vida late con fuerza la certeza de la muerte como destino. Es la conciencia de la inevitable temporalidad inherente al ser humano. Por eso nunca debemos olvidar que el invierno está aquí, constituye esa última puerta a la que todos nos dirigimos. En el camino percibimos con claridad que todo está roto, a punto de no ser, ¿quizás no exista la posibilidad de un mañana?   No obstante debemos luchar por renacer en cada instante llevando en nosotros la Alegría al modo de último reducto de nuestra particular caja de Pandora. Esta Alegría que contiene el poema y representa el triunfo de la vida, el del sentirnos vivos y ser conscientes de ello.

Omnem crede diem tibi diluxisse supremum. Grata superueniet, quae non sperabitur hora;   
“Piensa que cada día te ha amanecido como el último. Grata te será la hora que no esperes”  Horacio, Cartas I, 4, 13-14



 FE DE VIDA

 Sé que el invierno está aquí,
 detrás de esa puerta. Sé
 que si ahora saliese fuera
 lo hallaría todo muerto,
 luchando por renacer.
 Sé que si busco una rama
 no la encontraré.
 Sé que si busco una mano
 que me salve del olvido
 no la encontraré.
 Sé que si busco al que fui
 no lo encontraré.

 Pero estoy aquí. Me muevo,
 vivo. Me llamo José
 Hierro. Alegría. (Alegría
 que está caída a mis pies.)
 Nada en orden. Todo roto,
 a punto de ya no ser.

 Pero toco la alegría,
 porque aunque todo esté muerto
 yo aún estoy vivo y lo sé.