Ότι δεν με σκοτώνει με κάνει πιο δυνατό


lunes, 14 de octubre de 2013

Ante el espejo




© Amelia G. Suárez




Una fotografía como una mirada en el espejo nos devuelve una imagen, pero ese rostro ¿acaso es una visión onírica, tal vez Narciso contemplándose en el agua o la necesidad de comprobar que de verdad existimos?

¿A quién vemos tras el speculum?

¿Farsa o realidad? Soy yo y también otra; miro y me mira. El eco de los que me precedieron como un día yo también seré el espejo de los que me siguen. Una imagen a veces distorsionada, una trampa, una ilusión siempre vencida por el espacio y el tiempo, invulnerable inquisidor.



               EL INQUISIDOR (ante el espejo)

             No sé qué miro en este
             fijo rostro de vidrio,
             pálido entre las luces
             finales, y aún despierto.
             ¿O es mi sueño en lo oscuro?
             Superficie de agua,
             cristal que no transcurre,
             como un ojo que ha muerto
             mas devuelve una imagen.
             Rostro vítreo, sin meta,
             una copia de engaños,
             alma, espejo o mi nombre
             sobre unos labios mudos.

(Vicente Aleixandre, Diálogos del conocimiento)



De los múltiples y sombríos espejos de la vida siempre me libera la música. 




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